A la semana siguiente de tener el día el valor, hicimos un cineforum con
vídeos que expresaran lo mismo: transmitir valores. Y la verdad es que
lo consiguieron.
Lo hicieron de una manera muy amena ya que entre vídeo y vídeo había una
dinámica para reflexionar. Recuero por ejemplo que Ingrid nos repartió un
papelito a cada uno y tuvimos que escribir nuestro nombre. Después reunimos
todos esos papeles y cada uno tenia que coger uno y ver el nombre de la persona
que le había tocado, para después escribir una cualidad de esa persona y
devolverle el papel. Laura, por ejemplo, nos puso el vídeo de "La otra
carta" (que lo podéis encontrar también en este blog) y nos planteó
escribir otra carta... que no fuese la típica que escribimos cuando somos
pequeños lleno de cosas materiales. También recuero que Alfonso planteó
escribir en un papelito un deseo que nos gustase que se cumpliera, y cuando se
cumpliese, poner la foto aquí. Pues aquí está:
Celebrar las navidades en familia, como antes, como hacia mucho que no lo
hacíamos.
Yo creo que todo este bloque de los valores nos hizo reflexionar mucho y
aprender mas.
Antes de irnos de vacaciones de navidad, tuvimos un día en clase El día del valor. Durante las dos horas que tuvimos de teoría estuvimos representando y cantando canciones y cuentos que escogimos por grupos al resto de compañeros, como si fueran nuestros alumnos de primaria. Fue algo muy bonito ya que todos, de alguna manera u de otra, nos involucramos mucho y bajo mi punto de vista quedo muy bien.
Empezando por la cancion, nosotras elegimos la de Macaco: Seguiremos. Yo creo que el titulo de la cancion ya dice mucho, pero dice mas cuando la cogimos por este motivo:
Y como podéis haber visto, este vídeo esta echo y dedicado a todos aquellos niños que están ingresados en los hospitales por diversos motivos. Y simplemente por que nos pareció importante el motivo de seguir siempre, ante cualquier dificultad; que aunque suene a un típico, es la verdad. Es un valor fundamental que todo niño debe saber.
Y en cuanto al cuento elegimos uno de un chico que hizo él el año pasado. En concreto este cuento le propuse yo. Lo digo por que es un cuento que trata, fundamentalmente, de los scouts y como transmitir valores sin tener dicha intención. Se reflejan los lemas que envuelve a cada unidad scout y de esta manera comprenderéis mas lo que hacemos. Y me pareció tan buen cuento que no dude en cogerlo. Es mas bien un cuento ambientado para el ultimo ciclo de primaria, incluso valdría para la ESO. Este es el cuento:
CABALLERO DE LA PAZ
Érase una vez, hace mucho tiempo, un joven llamado
Ikki que vivía en unas tierras muy lejanas. Ikki era hijo de dos humildes
jornaleros, los cuales sufrieron un grave accidente. Ikki quedo huérfano con
solo dos años. El señor de las tierras donde trabajaban los padres de Ikki lo
acogió en su castillo con la intención de que cuando Ikki fuese mayor
convertirlo en uno de sus caballeros. Y así Ikki fue educado en el ambiente
caballeresco, rodeado de espadas y armaduras.
Pero Ikki no quería ser caballero. Él encontraba mucho
más enriquecedora la vida en el campo, fusionado con la naturaleza. Le
encantaba pasar las tardes de primavera en el bosque, escuchando la melodía de
la hierba, o las mañanas de otoño buscando frutos en el bosque para hacer ricas
tartas.
Un día Ikki fue llamado por el señor del castillo, Don
Maroto, y éste le comunicó que en unas semanas sería armado caballero. Ikki,
que sentía una gran admiración hacia aquel hombre, que siempre había sido bueno
con él, decidió sincerarse y contarle toda la verdad.
-Señor, agradezco enormemente esta oportunidad que me ofreceis, pero he de
confesar que yo no quiero ser caballero. Yo prefiero la vida en el bosque, lo
prefiero antes que el campo de batalla, pero si vos deseáis que me convierta en
uno de vuestros caballeros, así será.
Don Maroto, que sentía un enorme cariño hacia aquel
muchacho, lo miró asombrado y tras unos instantes de silencio le le dijo lo
siguiente:
-Está bien, Ikki. Te daré la oportunidad de que puedas conseguir libertad
para dedicarte a lo que más deseas, pero para ello tendrás que superar una
prueba. Durante cinco días consecutivos tendrás que acudir al castillo, y de
algún modo, con algún gesto, tendrás que convencerme de que eres el mejor de
los caballeros. Si lo consigues, obtendrás tu libertad.
Ikki, muy asombrado, asintió con la cabeza, y tras el
permiso de su señor, dio media vuelta y se fue.
Mientras andaba, no dejaba de pensar en aquella extraña
prueba. ¿Cómo podría demostrar que él era el mejor de los caballeros? No era el
mejor en el arte de la espada, y mucho menos en el manejo del caballo, pero lo
que más asombraba a Ikki era que ¡tenía que demostrar que era el mejor en algo
para finalmente no serlo! Ikki no entendía nada. No obstante, continuó su
camino pensando en cómo podría hacer para lograr su objetivo.
Al día siguiente, Ikki madrugó tanto que se puede
decir que fue él quien encendió el sol. Acudió al castillo cargado con un
enorme saco, se presentó ante Don Maroto y extrajo del saco una buena cantidad
de castañas y nueces, y se las ofreció a su señor.
-Señor, cumpliendo con la prueba a la que vos me sometisteis, quiero
demostraros que soy el mejor de los caballeros y para eso lo primero que quiero
hacer es compartir con vos estos frutos que recogí esta mañana
en el bosque, ya que al igual que vos compartís todo conmigo, así quiero
hacerlo yo con vos.
Ikki dejó en el suelo el saco, y ante el asombro
de Don Maroto, se marchó.
-
El martes Ikki se presentó ante Don Maroto vestido con
una vieja y oxidada armadura de caballero.
-Señor, me presento así vestido porque quiero que sepáis que si vos creéis
que lo mejor para mí y para todos es que me convierta en caballero, así será, y
lo haré de la mejor manera posible, poniendo todo mi empeño en ello, pues lo
que más deseo es hacer siempre lo mejor, para vos y para mis
semejantes.
El miércoles Ikki acudió al castillo y entregó a Don
Maroto un pequeño silbato de madera.
-Señor, os entrego este silbato para que siempre que me necesitéis, para lo
que sea, lo hagáis sonar, y al momento de escucharlo acudiré rápido a vuestra
llamada. No importa la hora que sea, de día o de noche, porque yo para vos siempre
estaré listo.
El jueves, con un gran énfasis, Ikki se presentó ante
Don Maroto acompañado de un buen número de sus compañeros caballeros y dijo lo
siguiente:
-Me presento ante vos de este modo para aseguraros de que si vos lo deseáis
lucharé junto a cada uno de estos hombres como si todos fuéramos uno, ya que
eso es lo que somos y representamos, unaunidad.
Finalmente, el viernes, y siguiendo con su ritual, se
presentó ante Don Maroto descalzo y con las manos y el torso desnudos.
-Señor, esta es la última oportunidad que tengo para demostraros que soy el
mejor de los caballeros. Vos sabéis que no soy el mejor con la espada, y que
apenas puedo sostener el peso del escudo, pero también sabéis que siempre he
estado a vuestro servicio sin ninguna condición y dejándome la piel en todo lo
que hacía por vos. Por eso me presento así ante vos, desnudo de armaduras y
telas, como gesto de servicio ante mi señor.
Al día siguiente, mientras Ikki descansaba, recibió un
pergamino en el que su señor le citaba esa misma noche para que velara sus
armas.
Ikki se sintió muy triste, pues aquella cita
significaba que no había superado la prueba, y que irremediablemente, tendría
que convertirse en caballero.
Por la noche Ikki acudió al patio del castillo
preparado para velar sus armas, y cuando entró, lo que encontró lo dejó
perplejo. En lugar de una armadura, había unas botas de cuero, en lugar de la
espada, había un bordón de madera, y en lugar del escudo, había una hermosa
flor roja con seis pétalos. Ikki, muy asombrado y sin entender nada, preguntó a
Don Maroto el significado de todo aquello. Don Maroto se acercó a Ikki y le
explicó el motivo de todos aquellos objetos.
-Ikki, me has demostrado que eres el mejor de los caballeros, y para ello no
has empuñado una sola espada, si no que has demostrado que eres digno de honor
y de mi confianza. Por eso quiero armarte caballero, pero no como un caballero
de guerra, sino de paz.
Te entrego estas botas para
que puedas caminar por el bosque sin dañarte los pies, para que puedas correr
con los ciervos y trepar a los árboles a recoger frutos. También te entrego
esta flor como símbolo de la naturaleza que tanto amas, para que la cuides y
recuerdes siempre tus principios. Y finalmente te entrego este bordón de madera
para que te ayudes en tus paseos por el bosque que tanto amas. Ahora
arrodíllate, pues quiero nombrarte caballero.
Ikki obedeció, se arrodilló, y Don Maroto tocó con el
bordón los hombros de Ikki, primero uno y después el otro.
Ikki fue nombrado por su señor guardabosques de todas
sus tierras, y vivió durante el resto de sus días en una humilde cabaña de
campo que él mismo construyó. Cuenta la leyenda, que los muchachos del pueblo
acudían a Ikki para que este les enseñara todos los secretos del bosque y las
maravillas de la naturaleza. Cuando los muchachos demostraban su amor al
bosque, Ikki les nombraba caballeros, del mismo modo que Don Maroto había hecho
con él, y a su vez los muchachos, cuando se convertían en hombres, investían a
otros jóvenes amantes de la naturaleza. Y quién sabe hasta cuándo han seguido
los jóvenes de aquellas lejanas tierras siendo nombrados caballeros de la paz y
de los bosques.