sábado, 22 de noviembre de 2014

LA PROFE DIVERTIDA

Ya que estamos aquí para aprender a ser buenos profes, yo quiero acordarme de tres profesores en especial. Dos de ellos son de primaria y uno de secundaria. Y por supuesto, hay profesores buenos y profesores malos, y yo os voy a hablar de los dos casos y de mis experiencias.
Voy a empezar hablándoos de los profesores de primaria, que a los dos los tengo mucho aprecio y cariño, ya que cualquiera de los dos me ofrecieron mucho. A Luis le tuve los dos primeros años de primaria, el primer ciclo, y aunque yo era muy pequeña, recuerdo alguna cosa, y luego ya por las cosas que me han contado mis padres y el mismo profesor ahora de mayor. Luis es el típico profesor súper agradable, cariñoso, divertido… y todos los calificativos buenos que encontréis, pero eso sí, si se tenía que poner serio y echarnos las bronca por que nos estábamos portando mal, no lo dudaba. Yo recuerdo salir siempre muy contenta del colegio y tengo muchas cosas guardadas hechas con él. Pero también salía muy contenta de las clases en 3º de primaria. Este curso tuve a Miriam, y es otra profe súper buena, que nos enseñaba las cosas de una manera distinta, con juegos, chistes, representaciones… hacia las clases muy divertidas y amenas. Y cada vez que me paro a pensar en todo esto, me trae nostalgia, y a la vez ganas por llegar a conseguir ser algún dia como cualquiera de ellos dos. Ser la profe distinta de la que algún dia, algún alumno me recuerda como una profe divertida.
Pero una cosa que tengo muy clara es como no quiero ser. Es verdad que esta profe, la de naturales, ya daba clases en la ESO y es un lugar donde yo no creo que llegue a dar clases, ya que lo mío es primaria, y no vas a tratar exactamente igual a los niños de primaria que de la  ESO, pero tampoco hay que hacerlo de la manera que ella lo hacía. Yo creo que hay muchas formas de enseñar, y esta es una de las peores. Esta profesora  (siempre bajo mi punto de vista) ridiculiza a los niños. Me explico, si un niño no entiende algo, no hay que sacarlo todo el rato a la pizarra delante de sus compañeros y decirle palabras que pueden herir al niño. O si no entiende algo que hayamos leído, no decirle que lo lea en alto una y otra vez hasta que lo entienda. En todos estos ejemplos nos podemos ver identificados mis compañeros de clase en la  ESO y por supuesto, yo.

En resumidas cuentas, yo tengo claro porque estoy aquí, porque es mi vocación. Y tengo unos moldes a seguir o unos referentes en quien apoyarme, y otros moldes que no quiero seguir. Tengo las dos opciones, y espero ser “LA PROFE DIVERTIVA”





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